Nos pesa en la mochila aquello que nos sobra
¿Has sentido alguna vez esa sensación de pesadez y dolor en la espalda y en los hombros? Seguramente te hayan mandado algún anti-inflamatorio para aliviar las molestias, pero quizá nadie te haya explicado que ese dolor en esa zona es a causa de la mochila que llevas cargando durante tantos años.
Sí, la mochila. Y no me refiero a la mochila de estudiante llena de libros y apuntes, o a la mochila que te llevas de excursión o de viaje, llena de snack o ropa para unas vacaciones.
Me refiero a esa mochila que no se ve, pero que nuestro cuerpo emocional sostiene. Esa mochila en la que hemos ido guardando todos los recuerdos del pasado, todas las decepciones, todos los enfados, todos los rencores, todas las expectativas, todos los sueños, todas las experiencias, todas las relaciones familiares y amistades…
Esa mochila en la que guardas todo tu pasado, ese pasado que te empeñas en seguir mirando e incluso viviendo y reviviendo una y otra vez perdiéndote lo que está ocurriendo en la vida aquí y ahora para ti.
Esa mochila en la que guardamos todas las veces que quisimos decir algo y no dijimos en su momento, o que evitamos un no por respuesta e hicimos algo que no queríamos. Esa mochila en la que también has guardado roles que no te corresponden, o responsabilidades de otros que muy amablemente han volcado sobre ti.
Y todo ello, poco a poco va ganando peso, y todo ese peso lo sostiene tu espalda, tus hombros. Y tú, te sientes cada vez con más pesadez, con más dolor, con más vacío interior y no sabes por qué.
Si te das cuenta, todo ello, son cosas que ya no necesitas, son personas que ya no necesitas, son creencias y comportamientos que ya no te sirven. Ocurrieron en el pasado y ya está. No te quedes ahí enganchada porque no sirve de nada.
Suelta y libera aquello que ya no te sirve, aquello que te impide andar más rápido, más ligero.
Suelta esos roles que no te corresponden (a veces actuamos de madre cuando nos toca actuar de hijas, o a veces actuamos como defensores de causas perdidas cuando debemos mirar por nosotros mismos…).
Suelta aquellas responsabilidades que no son tuyas, que no te corresponden, y que otros se han encargado de soltártelas a ti, en lugar de hacerse ellos cargo. Es el momento de decir NO, de decir BASTA YA, de decir ESTO NO ME CORRESPONDE A MI. Ponte en tu lugar, marca los límites de tu espacio.
Sé que es algo difícil, sobre todo cuando llevamos años actuando de la misma manera, es complicado romper la inercia. Y también es difícil porque… ¿qué van a pensar de mí?
Pues pensarán que te estás convirtiendo en una persona que se empieza a respetar, y como resultado, empezarán a respetar tu espacio y tus límites. Y mágicamente, tú empezaras a disponer de tiempo para vivir tu propia vida en lugar de la vida de los demás.
Lo que piensen o dejen de pensar, no es más que una creencia tuya. Nunca vas a saber lo que la otra persona piensa de verdad porque no eres esa otra persona, por lo tanto… ¿qué más te da?
Por el contrario, deberías empezar a preguntarte qué es lo que piensas de ti misma, y empezar a tomar acciones para que tu opinión sobre ti misma sea digna de admiración, de que te admires.
Así y sólo así, cuando tú te respetes, te pongas en tu lugar, te empieces a admirar… sólo así los demás empezarán a respetarte en lugar de abusar y pasarte sus cargas.
Y de esta manera, contribuyes a tu propio crecimiento personal y al del resto de personas que te rodean. Por lo que si aprecias a la gente que tienes a tu alrededor… ¡Empieza por ti!
Sandra.
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