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Cómo desactivar el Miedo en los niños (y su seguridad)

05/01/2022 Por croftyta 1 Comment

Esta mañana fui a recoger un encargo a una tienda del barrio.

Allí estaba una clienta con su hijo de unos 3 años, la dependienta y la dueña de la tienda compartiendo con algo de indignación que había leído en un libro, de un conocido neuropsicólogo infantil y familiar, que no hay que obligar a los niños a compartir sus juguetes.

Las tres compartían ese concepto algo sorprendidas, ya que “lo importante es enseñarles a compartir”, y que claro, eso que planteaba era todo lo contrario, era potenciar el egoísmo…

Al escuchar la conversación, pedí permiso para poder participar y aportar sobre esa idea, y los mecanismos que se activan y/o desactivan el obligar a compartir o el respetar que un niño no comparta.

Porque una cosa es compartir de manera justa y equilibrada, esto sería dar un poquito de lo que tengo a todos (y esto los niños lo hacen estupendamente sin necesidad de decirles nada), y otra cosa es dar al otro todo lo que tengo (mi juguete) ya que el que da, pierde o se queda sin lo que tenía.

Hemos de saber que los niños viven en la inmediatez, y que el que les expliquemos que lo dejas un «ratito» y después te lo devuelve es probable que no lo entiendan, por eso se activan sus alarmas y su negativa al compartir.

No podemos perder de vista que cada persona nace ya con una tipología de la personalidad innata, cada una con sus particularidades, por tanto existen diferentes formas de ser, de ver y entender el mundo, y sobre todo de relacionarnos con el mundo interno y el externo. No vamos a profundizar mucho en esto, ya que sería alargar demasiado este artículo. Simplemente decir, que algunas tipologías son dadoras por naturaleza y les resulta sencillo dar sin que nadie les diga y sin que les suponga ningún trauma, y otras menos. Hemos de respetar y simplemente acompañar a los niños, que como ya hemos compartido en más ocasiones, nacen perfectos y conectados… Intentemos modificarlos lo menos posible.

Hay que tener en cuenta el sentido y funcionamiento de 2 emociones en su sentido funcional: Miedo y Amor.

  • El MIEDO como emoción auténtica (según la ingeniería emocional del MAT) se encarga de identificar peligros, amenazas y todo aquello que altera nuestro bienestar. Es el que dice NO, el que pone LÍMITES y en el que reside el RESPETO.
  • El AMOR como emoción auténtica se encarga de crear espacios de confianza, en el que todos los participantes se respetan, se reconocen, se valoran y se comparten. En este espacio es donde se dice SI, se da (y por consecuencia todos reciben), y cada uno se muestra tal y como es.

El Miedo es el primer pilar para poder disfrutar de un sistema emocional equilibrado que nos proporcione una vida plena, ya que para vivir plenamente y alcanzar la felicidad no puede existir ningún peligro ni nada que altere nuestro bienestar, nada que pueda convertirse en una pérdida o en injusticia, ha de haber reconocimiento mutuo y confianza. Nada de esto puede suceder si no somos capaces de decir NO a aquello que nos genera inseguridad.

NIÑO, ¡HAY QUE COMPARTIR!

… Y ASÍ SE DESACTIVA LA FUNCIÓN DEL MIEDO, Y SE DISFUNCIONA LA DEL AMOR

Un juguete para un niño, es mucho más que un juguete, es algo que le ayuda a completar la secuencia emocional: 1. Le da Seguridad porque es algo que conoce; 2. Le da Desarrollo, ya que con ello aprende; 3. Le da Justicia, porque al ser suyo es justo que pueda jugar con ello; 4. Le da Transformación, ya que puede desarrollar su creatividad; 5. Le da Pertenencia porque lo siente parte de sí mismo y siente confianza, se siente orgulloso del juguete y por eso lo lleva y muestra; 6. Le da Plenitud, de la mano de la felicidad que supone la alegría de jugar.

 

De este modo, un simple juguete es capaz de completar la secuencia emocional, conectando de manera auténtica con las 6 emociones: Miedo, Tristeza, Rabia, Orgullo, Amor y Alegría.

Si obligamos a un niño a compartir, cuando por sí mismo no le nace el compartirlo, quiere decir que no ha llegado al quinto pilar (el del Amor) y el espacio de confianza/pertenencia no se ha generado por alguna razón (que habría que buscar en las emociones anteriores: Orgullo, Rabia, Tristeza, Miedo.

¿Compartirías con alguien que no te hace sentir confianza algo que para ti es especial?

¿Compartirías con alguien que no te valora o reconoce algo que para ti te eleva?

¿Compartirías con alguien que no te respeta o que manipula algo que para ti es único y valioso?

Seguramente como adulto contestarás que NO a estas preguntas. Entonces ¿por qué obligamos a los niños a hacerlo?

Es probable que puedas contestar un ‘Ya, pero a veces tengo que hacerlo’. Fíjate que se “tengo que” es una programación que aprendiste o te enseñaron (seguramente cuando eras niña) como una OBLIGACIÓN, sacrificando lo que realmente quieres hacer en pro de lo que te dijeron que se debía hacer. ¿Cómo te sientes después?

Imagina que, siendo adulta, alguien te pide que le prestes algo (importante o preciado por ti o el último que te queda), ¿te has parado a percibir lo que sientes cuando te lo piden?

Imagina que cuando te lo devuelven está arañado, roto o deteriorado, ¿qué sentirías?

Pues todo eso, maximizado es lo que también sienten los niños. Y si tenemos en cuenta que los peques entienden el mundo como algo reducido que gira entorno a sí mismo, y que lo que conocen de ese pequeño mundo es lo único que les hace sentir seguros, y que aún no tienen desarrollados los filtros de percepción del neocortex… ¿cómo se sentirán cuando les obligamos a dar algo que es importante para su propia seguridad?

 

Cuando insistimos en que los niños compartan a toda costa, estamos contribuyendo a la desactivación de la función de la emoción Miedo y propiciando disfuncionalidades tanto en la infancia como en la etapa adulta: seremos incapaces de decir NO, seremos incapaces de identificar aquello que altera nuestro bienestar y poner límites a tiempo para que no nos haga perder, antepondremos las necesidades de los demás a las propias generando un gran vacío y desasosiego interior incluso soledad, propiciaremos comportamientos basados en el “para que me quieran tengo que dar algo a cambio” en lugar de que me quieran por ser quien soy y ya.

También se verá afectada su autoestima, su identidad y su manifestación del SER que es, ya que les estaremos enseñando que los demás sólo nos reconocerán por aquello que tenemos, y no por lo que somos, pudiendo caer en chantajes emocionales, posesión, consumismo… Y reproduciendo el tan habitual TENER-HACER-SER (en función de lo que tengo hago y por último soy) en lugar del SER-HACER-TENER (en función de lo que soy hago y desde el ser que soy tengo). En el primer caso me reconocen y me reconozco por lo externo, por las posesiones, y actuaré en base al “qué dirán”, en lugar de simplemente SER el Ser pleno y maravilloso que he venido a ser, y que cuando somos niños somos perfectos y estamos conectados, funcionando en perfecta y armónica coherencia.

 

Si eres un adulto que te relacionas con niños, ten cuidado de las expresiones que utilizas con ellos del tipo:

“Hay que compartir” ¿por qué? ¿para qué?

“Si no compartes no te van a querer/no van a querer jugar contigo” ¿por qué? ¿para qué? ¿acaso no soy suficiente con SER, que sólo me van a querer por lo que tengo? (entonces no me quieren a mí, sino a mis juguetes)

Cuidado con los chantajes emocionales que hacemos a los niños (sin ser conscientes, obviamente en la mayoría de casos) con las palabras o frases hechas que hemos escuchado o nos dijeron, ya que ellos, por amor a sus adultos sacrificarán su autenticidad para hacer lo que sus adultos les piden, por amor, por sentirse reconocidos y queridos por sus padres.

Cuidado con esto, ya que POR AMOR NOS DESCONECTAMOS.

Cuidado con el Amor, ya que tanto su ausencia como su exceso pueden ser peligrosos.

 

Si quieres saber más acerca de las Emociones Auténticas y la Ingeniería Emocional, puedes descubrirlas a través del Programa RESET EMOCIONAL o el taller CHEQUEA Y EQUILIBRA TUS EMOCIONES.

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Filed Under: AUTOCONOCIMIENTO, EMOCIONES, MINDFULNESS Tagged With: amor, compartir, confianza, decir no, egoista, emoción auténtica, emoción disfuncional, límites, mat, miedo, niños, reset emocional, respeto

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Comments

  1. Valle says

    30/03/2022 at 11:20

    Muchas gracias Sandra, me ha gustado mucho

    Responder

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