La historia de Venancio

Ayer recibía a través de un grupo de Whatsapp la siguiente historia:

“La profesora estaba siempre gritando:
¡Me vas a volver loca, Venancio! ¡Contigo ya no puedo mas! Venancio eres un inútil.
Un día, la madre de Venancio fue a la escuela para verificar cómo le estaba yendo a su hijo. La profesora le dijo que su hijo era un desastre, tenía las peores notas del colegio y que ella, en 25 años de enseñanza, nunca vio un niño así, tan torpe. La madre quedó tan asustada con esta sincera conversación que decidió retirar a su hijo Venancio de la escuela y se mudaron a Alemania para que Venancio estudie en un centro especializado. Después de 25 años, a esta misma profesora le fue diagnosticada una grave enfermedad del corazón. Todos los médicos consultados coincidieron que ella necesitaba una cirugía muy delicada y muy costosa que solo un famoso médico español que vive en Alemania podía hacer. La profesora, ya sin esperanzas, decidió vender todo lo que tenía y con los ahorros de toda su vida, emprendió el viaje a Berlin para intentar la costosa cirugía que, finalmente, fue realizada por el genial médico quien declaró que la cirugía fue un éxito absoluto.
Cuando ella abrió los ojos, sintió que toda la fuerza volvía a su cuerpo y vio parado a su lado a un bello y joven médico que le sonreía. Ella quiso decir unas palabras de agradecimiento, pero no pudo hablar… Su rostro se puso azul, intentó levantar la mano y hasta quiso gritar pero no pudo hacerlo y, rápidamente, murió ante el médico que intentaba entender qué es lo que había pasado. Entonces, el médico miró a su lado y vió a Venancio, trabajaba en la limpieza del hospital. Él fue el que desenchufó el respirador artificial para poder enchufar la aspiradora.
A Q PENSASTE QUE VENANCIO SE HABÍA CONVERTIDO EN UN GRAN CIRUJANO CARDIOVASCULAR?
Has visto demasiadas peliculas…”

¿qué os parece a vosotros el resultado?

Personalmente me entristeció, ya no solo el final de esta breve historia, con la que seguro identificamos en la vida real a muchos más Venancios, sino por que todas las personas del grupo que leyeron el mensaje “compraron” y compartieron esa historia.

Me di cuenta, una vez más, de todas las creencias en las que estamos inmersos, y no somos conscientes  de ellas, cuando son esas creencias las que nos controlan, las que hacen que nos comportemos de determinada manera, y por ende que consigamos unos resultados u otros.

Al leer la historia de Venancio, no pude evitar pensar en elEfecto Pigmalión  y en los estudios e investigaciones que David C. McClelland realizó sobre la Motivación humana con el famoso experimento realizado con estudiantes: se eligieron unos estudiantes al azar y de similares capacidades intelectuales y se hicieron 2 grupos al azar. A los profesores les indicaron que el grupo 1 eran superdotados y que el grupo 2 eran estudiantes más torpes. Los profesores no tenían ni idea de que se trataba de un experimento, por lo que al finalizar el curso se vieron los resultados: el grupo 1 consiguió un mayor avances y mejores notas finales que el grupo 2.

Galatea y Pigmalion
Pigmalion y Galatea

¿Por qué sucedió esto? Simplemente porque los profesores “compraron” esa creencia de que unos eran más inteligentes que los otros, y proyectaron esa idea sobre los alumnos influyendo en sus resultados. Aunque estoy segura de que los profesores impartieron la misma materia y temario, la motivación con la que se volcaron con unos y con otros no fue la misma, no mostraron el mismo interés en enseñar a unos que a otros, no proyectaron la misma vibración ni energía hacia unos que hacia otros, y por supuesto, no tenían las mismas expectativas hacia unos que hacia otros. No mostrarían el mismo interés por que total… su inteligencia no da para más.

De forma inconsciente modificamos nuestro comportamiento cuando damos por válida una creencia, provocando unos resultados totalmente diferentes.

El Efecto Pigmalión habla sobre todo del efecto de las proyecciones sobre otros, pero quisiera ir  un poco más allá y plantearos, queridos lectores,  ¿qué sucede con lo que pensamos de nosotros mismos?

Exactamente igual.

Tu pensamiento es el arma más poderosa que posees, y en muchas ocasiones damos por hecho que la dominamos al 100%. Permitidme que os saque de ese error, ya que (los porcentajes varían unos puntos arriba o abajo, dependiendo del autor) tan sólo el 5% de nuestro pensamiento corresponde a la parte racional, al neocortex, a aquello que nosotros deliberadamente “controlamos” y elegimos.

Lo que quiere decir que el 95% corresponde al inconsciente.  En el inconsciente encontraremos nuestras motivaciones más profundas, nuestro sistema de creencias aprendidos por nuestras propias experiencias, o heredado de nuestros progenitores o ancestros. Nuestros instintos y emociones más primarios que se activan y desactivan en el momento en el que percibimos estímulos externos y nos hacen tener determinadas reacciones.

Es el inconsciente el que controla en gran medida nuestras acciones, nuestros resultados, nuestros pensamientos.

¿Te has preguntado alguna vez por qué haces lo que haces? ¿por qué te comportas de determinada manera en determinadas situaciones? Seguramente no estés decidiendo de forma consciente el actuar así. Es tu inconsciente el que ha tomado las riendas y te lleva por donde él decide.

En otro grupo de chat, estábamos hablando sobre un tema y una amiga quería conseguir algo. La animamos a que se pusiera manos a la obra para ello a lo que nos suelta:

“Soy tan gafe que no tendré esa suerte hija!!!!”

Alguna otra participante del grupo, le reforzó esa creencia con un “A veces, sólo quererlo no vale”, dejando en manos de … ¿la suerte? ¿el destino? … el resultado de nuestra vida.

Efectivamente a veces, sólo quererlo no vale. Me atrevería a decir que a vecessólo quererlo no vale. Hay que tomar conciencia, hay que hacerse responsable, hay que tomar acción.

Estamos habituados a escuchar y quedarnos sólo con la última parte: hay que tomar acción. Y nos ponemos como locos con nuestro plan, metas y tareas a desarrollar y cuando se supone que deberían llegar los resultados ¿qué ocurre? … pues que en un elevado porcentaje de los casos nunca llegan, nos frustramos y reafirmamos la creencia de “como soy tan gafe…”.

No llegan porque nos hemos saltado los dos pasos anteriores: tomar CONCIENCIA, y hacerse RESPONSABLE.

En este caso, esa creencia de “soy tan gafe que no tendré esa suerte” es de todas todas limitante. Al pensar eso se están activando una serie de neurotransmisores en nuestro cerebro que de forma inconsciente nos bloquearán, nos invadirá el miedo, nos paralizará y aunque creamos (con el 5% racional) que lo estamos intentando… realmente es nuestro inconsciente el que como cree firmemente que “eres tan gafe que no tendrás esa suerte”, no te mereces conseguirlo, y por lo tanto no hará nada para que puedas lograrlo.

Por eso es básico el tomar conciencia de cuáles son esas creencias que me dominan. Y es básico hacerse responsable de que el resultado que obtengas o las circunstancias en las que te veas inmerso, depende única y exclusivamente de ti.

Es tan importante el poder de las palabras, el poder de los pensamientos, de nuestro diálogo interno, de cómo nos hablamos a nosotros mismos, y cómo hablamos a los demás.

Ese poder de las palabras y de los pensamientos es tan importante como que te puede potenciar o limitar en conseguir cualquier cosa que te propongas, por insignificante que parezca.

Ese poder que utilizamos sin control alguno con otras personas y con nosotros mismos condicionando su futuro, “fabricando” infinitos Venancios.

El amigo Venancio, perfectamente pudo haberse convertido en el mejor neurocirujano de Europa, ¿qué ocurrió? que escuchó tantas veces que era un “inútil” que se lo creyó, y actuó el resto de su vida como se supone que tienen que actuar los inútiles, por que es lo que se esperaba de él.

 

Sandra Caba

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *